

El diario Canarias7 celebró su 25º aniversario organizando y compartiendo con sus lectores este concierto de Los Gofiones, en el Auditorio de Teror. En él hacemos un repaso por buena parte de los temas que hemos interpretado en los últimos años, con la participación de Yeray Rodríguez y su talento decimista en el “Brindis gofión” dedicado a Canarias7 y el periodismo. El disco incluye el “Himno de Canarias”, con los arreglos para agrupación folclórica de Víctor Batista.
Sombra del Nublo,
riscales los de Tejeda.
Cadena de mis montañas,
montañas las de mi tierra.
Besos de mujer canaria,
queso tierno y recental,
vino caliente de abajo,
el gofio moreno oliendo,
¡qué más puedo desear!
El agua por el barranco
y mi amor en el telar.
Sombra del Nublo,
altar de mi tierra amada,
hay nieve y sol en la cumbre,
cumbre de mi Gran Canaria.
Roque Nublo, Roque Nublo,
lírica piedra lunar,
si a tu sombra yo he nacido,
quiero vivir a tu sombra
y a tu sombra quiero amar.
El alma eres de mi tierra,
fuego y lava junto al mar.
El alma eres de mi tierra,
fuego y lava junto al mar.
Te llevo en el corazón,
te amo con el alma,
vivir en ti es mi razón,
¡ay, mi Gran Canaria!
En los poros de mi piel,
dentro en las entrañas,
eres mi razón de ser,
¡ay, mi Gran Canaria!
Formas parte del total
de siete esmeraldas,
en ti me quiero quedar,
¡ay, mi Gran Canaria!
Y si tu ausencia está en mí,
mis ojos se empañan
cuando me acuerdo de ti,
¡ay, mi Gran Canaria!
Una roca, un corazón
con el fuego de la lava,
y el Atlántico pone canción
cuando va a besar tu playa.
Mar sangre y roca pasión,
mi querida Gran Canaria.
Nunca tengo luna ni tengo sol,
mis ojos solo miran la tierra y el azadón
y mi cantar lo escucho yo,
que nadie quiere sentir las quejas de mi canción.
Mi pena es vieja porque los frutos de mi sudor
nunca se ven, que se los llevan ese aquel.
Mi perro gris me ve llorar
y ladra al viento, pero no hay eco para mi mal.
La tierra me hace sudar,
la tierra me hace sufrir,
y usted, que sabe mi mal,
tan solo me da pa' seguir así
y usted, dueño de mi pan,
vive tan feliz en la gran ciudad.
Dicen que por qué no sé
de qué color es el cielo...
¿cómo lo voy a saber
si desde el amanecer
lo paso cavando el suelo?
Señores, quiero brindar
por los años que han pasado,
por las coplas que he cantado
y las que faltan por cantar.
Parece que fuera ayer
y ha pasado tanta vida,
tanta música sentida,
tantas isas compartidas
rayando el amanecer.
Quiero brindar con el timple
que alegra todas mis horas,
con la guitarra sonora
de armoniosa melodía,
por las polcas, la folía
y por la isa tan simple.
Trinan todas la bandurrias,
el contrabajo resuena,
lloran graves los laúdes
acentuando una pena.
[Brindis de Yeray Rodríguez]
Queremos también brindar
por los años venideros,
seguiremos el sendero
de la raíz popular.
Es esa nuestra razón,
la que nos mantiene en pie,
trovaremos para usted
bebiendo en la tradición.
Cantemos pues todos juntos
hasta que amanezca el día,
cantemos con alegría
hasta que se pare el mundo.
¿Me conoces, mascarita?
me decías tú a mí
con la cara tapadita
con un pañuelito gris.
Te cogí por el cloquío,
sin embargo me callé,
pensaste que me engañabas
y fui yo quien te engañé.
Al son de aquella berlina
nos pusimos a bailar,
te abrazaba suavemente
sin atreverme a apretar.
Jolgorio de carnavales,
Santa Ana a rebosar
y solo sentí el susurro
de tu aliento al respirar.
Al canto la medianoche
te tuviste que marchar.
Te acompañé hasta "los Reyes”,
me besaste en tu zaguán.
Escondida en tu careta
me robaste el corazón,
menos mal que te atreviste,
que a mí me faltó valor.
Pensando en los carnavales
me parece que fue ayer.
Corre y ponte tu careta
y enamórame otra vez.
Me voy por el camino de la noche
dejando que me alumbren las estrellas,
me voy por el camino de la noche
porque las sombras son mis compañeras.
Te quiero y no me he dado por vencido,
algún día volveré por tu cariño.
Te quiero y no me creas arrepentido
porque mi gran amor no tiene olvido.
No me importa que vayas donde vayas,
no me importa que trates de perderte,
yo te encuentro mujer hasta en la muerte
más allá de la pena y del dolor.
Soy de la orilla brava,
del agua turbia y la correntada
que baja hermosa
por su barrosa profundidad,
soy un paisano serio,
soy gente del Remanso Valerio,
que es donde el cielo
remonta vuelo en el Paraná.
Tengo el color del río
y su misma voz en mi canto sigo,
del agua mansa
y su suave danza en el corazón.
Pero a veces oscura,
va turbulenta en la ciega hondura
y se hace brillo
en este cuchillo de pescador.
Cristo de las redes
no nos abandones,
y en los espineles
déjanos tus dones.
No pienses que nos perdiste,
es que la pobreza
nos pone tristes,
la sangre tensa y uno no piensa
más que en morir.
Agua del río viejo,
llévate pronto este llanto lejos,
que está aclarando
y vamos pescando para vivir.
Llevo mi sombra alerta
sobre la escama del agua abierta
y en el reposo
vertiginoso del espinel,
sueño que alzo la proa
y subo a la luna en la canoa
y allí descanso,
hecha un remanso mi propia piel.
Calma de mis dolores,
¡ay, Cristo de los pescadores,
dile a mi amada
que esta apenada esperándome,
que ando pensando en ella
mientras voy vadeando las estrellas,
que el río está bravo
y estoy cansado para volver!
Yo sé que siempre dudas de mi amor
y no te culpo
y sé que no has logrado hacer de mi querer
lo que tu amor soñó.
Yo sé que fue muy grande la ilusión
que en mi forjaste,
para luego encontrar
desconfianza y frialdad en mi querer.
Comprende que mi amor burlado fue
ya tantas veces
que se ha quedado al fin mi pobre corazón
con tan poquita fe.
Tú tienes que ayudarme a conseguir
la fe que por engaños yo perdí,
me tienes que ayudar de nuevo amar
y a perdonar.
Ven junto al mar donde yo estoy
esperando por ti,
preguntando por ti
a las olas donde guardo mi recuerdo.
Rezo tu nombre en mi canción
Margarita, Margarita
sin tu amor
en la arena yo me pierdo.
Vi tu pañuelo blanco
como tu alma
diciendo adiós.
En estas horas muertas
de mar en calma
oigo tu voz.
Lejos de ti no viviré
Margarita,
porque siempre, Margarita,
te amaré.
Ha tiempos que se fue esta melodía,
en esta ciudad nueva soy extraño,
recuerdo con tristeza aquellos días,
ya se esfumaron tus cosas viejas, Tigre de antaño.
En ti mi pensamiento vive y queda
esa placita vieja del mercado
y el recuerdo sutil de la arboleda,
tiernos momentos que ya se viveron, que ya han pasado.
Ya no se ve en la plaza
tocar a Colmenares,
ni aquellos palomares
que adornaban las casas.
Y la vieja cieguita
con Leo de lazarillo
será marco sencillo
al contarles mis cuitas.
La playa de Las Canteras,
la joya de Gran Canaria,
es la playa milenaria
orgullo de nuestra tierra,
de nuestra tierra canaria.
En mi playa Las Canteras
nombre tienen sus lugares,
pues la gente de sus lares
bautizaron sus arenas,
sus rocas y hasta sus mares.
Tardes de plata, noches de luna por Las Canteras,
es Las Canteras final perfecto de nuestro mar.
Por Las Canteras, la vida entera de los canarios,
Por Las Canteras oro es la arena de mi ciudad.
En la playa de La Cícer,
donde la barra no mora,
las tablas deslizadoras
hacia la orilla repiten
sus vuelos sobre las olas.
Es la Peña de la Vieja
de esta playa monumento,
que entre mar y firmamento
transcurre su vida añeja
surgida en remotos tiempos.
Tardes de plata, noches de luna por Las Canteras,
es Las Canteras final perfecto de nuestro mar.
Por Las Canteras, la vida entera de los canarios,
Por Las Canteras oro es la arena de mi ciudad.
¡Oh, mi linda Playa Chica
recodo bello y sereno,
unida al Muro Marrero
camino de La Puntilla,
refugio de marineros!
Es Las Canteras mi amada,
inigualable en dulzura,
y le afirmo a quien lo duda
que hermosa como mi playa,
como mi playa ninguna.
Tardes de plata, noches de luna por Las Canteras,
es Las Canteras final perfecto de nuestro mar.
Por Las Canteras, la vida entera de los canarios,
Por Las Canteras oro es la arena de mi ciudad.
Soy la sombra de un almendro soy volcán, salitre y lava, repartido en siete peñas
late el pulso de mi alma.
Soy la historia y el futuro, corazón que alumbra el alba de unas islas que amanecen navegando la esperanza.
Luchadoras en nobleza bregan el terrero limpio de la libertad.
Esta es mi tierra amada, mis Islas Canarias, como un solo ser
juntas soñarán
un rumor de paz sobre el ancho mar.
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