

Grabación en CD+DVD del XXI Concierto de Navidad en la Plaza de Santa Ana en el barrio de Vegueta de la capital grancanaria. Un concierto diseñado en torno a la figura de D. Pedro González Lino ‘Perico Lino’, seña y figura de la música canaria e inseparablemente unida a su grupo Los Gofiones. Un homenaje en el que se vivieron momentos especialmente entrañables, a través de un recorrido por una selección de los más importantes temas de la historia de Los Gofiones y de la música popular canaria y latinoamericana. Destacado estreno del tema musical Brindis Gofión, composición de José M. Pérez ‘el Patillas’, antiguo componente, sobre la celebración de una vida dedicada a la música, interpretada conjuntamente con varios ex – gofiones.
Barrio de Vegueta,
barrio donde nací,
Torre de la Audiencia
de San Agustín.
Las más alegres campanas
de nuestra Catedral,
donde la Plaza Santa Ana
al aire se echó a volar.
Al mar, al mar,
repican, repican.
Barrio de Vegueta,
barrio de mi niñez,
hoy me traes tristeza,
recuerdos de ayer.
Fuiste el centro de Las Palmas,
ya no eres lo que eras.
Ni está el Polo, bar que fuera
famoso en el Puente Palo,
y en tu recuerdo te canto
esta isa parrandera.
Desde el Parque de San Telmo
hasta el mismo Guiniguada,
altiva está la entrañable
Calle Mayor de Triana.
Ya el fotingo de Molina
no pasa dando estampíos,
y aunque su encanto esté muerto
está en mi corazón vivo.
Un día por la mañana
fui con mi novia a Triana
y estaba el mar de reboso.
Me mojé las alpargatas,
ella se mojó las patas,
el zagalejo y el bolso.
Y más nunca de mañana
voy con mi novia a Triana
por si está la mar de fondo.
Que si el agua va por “simba”,
se me moja la cachimba
y a mi novia el mondongo.
¡Prepárense pa’ saludar!
¡Señores, mucha atención
que viene el gran general,
el señor don Andrés “El Ratón”!
Que en su vieja chaqueta hay colgando medallas de brillante latón,
va descalzo y duerme en el barranco.
Por la calle Malteses va una parranda,
todos cantando.
Vienen de La Alameda hasta Triana,
todos bailando.
Desde el Parque de San Telmo
hasta el mismo Guiniguada,
altiva está la entrañable
Calle Mayor de Triana.
Señores, quiero brindar
por los años que han pasado,
por las coplas que he cantado
y las que faltan por cantar.
Parece que fuera ayer
y ha pasado tanta vida,
tanta música sentida,
tantas isas compartidas
rayando el amanecer.
Quiero brindar con el timple
que alegra todas mis horas,
con la guitarra sonora
de armoniosa melodía,
por las polcas, la folía
y por la isa tan simple.
Trinan todas la bandurrias,
el contrabajo resuena,
lloran graves los laúdes
acentuando una pena.
Ya quisiera yo cantar,
qué más quisiera,
con la elegancia y el tino
con que canta nuestras coplas
don Pedro González Lino,
con que canta nuestras cosas
mi amigo Perico Lino.
Queremos también brindar
por los años venideros,
seguiremos el sendero
de la raíz popular.
Es esa nuestra razón,
la que nos mantiene en pie,
trovaremos para usted
bebiendo en la tradición.
Cantemos pues todos juntos
hasta que amanezca el día,
cantemos con alegría
hasta que se pare el mundo.
Eres rosa del viento,
eres dulzura,
sal camello y arena,
Fuerteventura.
Son las noches majoreras
noches de brisa y canciones,
noches de luna y estrellas
noches que encienden amores.
A una niña majorera
declaré en verso mi amor,
y antes de que terminara
corriendo fue y me besó.
Cuando le doy un beso
a una majorera
siento el alma por dentro
cómo se quema.
Voy a sacar la guitarra,
la contra y el timplillo,
pa’ cantarte, Maxorata,
mis tonadas al oído.
Con la contra y el timple
y una guitarra,
una buena machorra
con queso cabra.
Pájara y Antigua me enamoran,
Betancuria me da su calor,
aires de parranda, Puerto Cabras,
La Oliva y Tuineje el corazón.
Déjame cantar folías,
folías con toda mi alma,
se me nubla la garganta.
Folías, siempre folías.
La emoción y los recuerdos
viven en tu voz cansada,
tus coplas enamoradas
lanzan a los cuatro vientos
folías apasionadas.
Regálame otra folía,
viejo cantor de antaño,
que no se calle tu canto,
que es canto de amor y vida,
canto de penas y llanto.
El alma tengo tan llena
de todo el dolor vivido,
que solo falta tu olvido
para que muera de pena,
triste, sólo y abatido.
Cabra loca, cabra loca
y el cabrero que las guarde,
que si yo fuera cabrero...
¡Ah, mal rayo la cabra!
Perro, búsquela;
‘chá pasquí,
pasá pon simba,
jaira, chate jay.
La cabra que al monte tira
aunque le pongan pateras,
siempre jalará pa'l risco
nunca pa' la carretera.
Fielatero no dispares
que no traigo contrabando,
sólo unos ojitos negros
que me están desesperando.
La mujer cascabelera
es como la cabra loca,
que salta de roca en roca
pero en ninguna se queda.
Si quieres vivir feliz
y la vejez alcanzar,
nunca guardes cabras locas
y recuerda este cantar:
Cabra loca, cabra loca
y el cabrero que las guarde,
que si yo fuera cabrero,
cabras locas no gardare.
Otra “vei”,
¡ah, mal rayo el perro!
cha pasquí,
pasá pon simba
jaira, chate jay.
En un telar de madera
teje mi novia su ajuar,
quiera Dios que no sea
vieja cuando lo vaya a acabar.
Una vez por la regleta
y otra vez por el pedal
quiera Dios que no sea vieja
cuando lo vaya a acabar.
Telarito, mi telar,
apura más la pasada,
que está impaciente mi amada
de tanto tiempo esperar.
Yo me quisiera casar
pa’l día de San Valentín
y no quiero ni pensarlo
que no me fuera a salir.
Dale que dale, leva que leva,
cómo se mueve la lanzadera.
También mi suegra dale que da,
dale que dale sin terminar.
Tengo unos calzones gordos
que mi novia me tejió
con la lana del borrego
que su padre trasquiló.
A la entrada del invierno,
qué regocijo me dio
con la lana del borrego
que su padre trasquiló.
Te llevo en el corazón,
te amo con el alma,
vivir en ti es mi razón,
¡ay, mi Gran Canaria!
En los poros de mi piel,
dentro en las entrañas,
eres mi razón de ser,
¡ay, mi Gran Canaria!
Formas parte del total
de siete esmeraldas,
en ti me quiero quedar,
¡ay, mi Gran Canaria!
Y si tu ausencia está en mí,
mis ojos se empañan
cuando me acuerdo de ti,
¡ay, mi Gran Canaria!
Una roca, un corazón
con el fuego de la lava,
y el Atlántico pone canción
cuando va a besar tu playa.
Mar sangre y roca pasión,
mi querida Gran Canaria.
Aunque tú me has echado en el abandono,
aunque ya has muerto todas mis ilusiones,
en vez de maldecirte con justo encono
en mis sueños te colmo de bendiciones.
Sufro la inmensa pena de tu extravío
siento el dolor profundo de tú partida
y lloro sin que tú sepas que el llanto mío
tiene lágrimas negras como mi vida.
Tú me quieres dejar,
yo no quiero sufrir,
contigo me voy mi santa
aunque me cueste morir.
Pensándolo bien, mi prieto,
ya no me quiero morir,
yo quiero seguir viviendo,
yo quiero verte sufrir.
Si un jardinero, de amor
siembra una flor y se va,
otro viene y la cultiva,
¿de cuál de los dos será?
Dos gardenias para ti,
con ellas quiero decir
te quiero, te adoro, mi vida.
Ponles toda tu atención
porque son tu corazón
y el mío.
Dos gardenias para ti,
que tendrán todo el calor de un beso,
de esos besos que te di
y que jamás encontrarás
en el calor de otro querer.
A tu lado vivirán
y te hablarán
como cuando estás conmigo
y hasta creerás
que te dirán te quiero.
Pero si un atardecer
las gardenias de mi amor se mueren,
es porque han adivinado
que tu amor se ha terminado
porque existe otro querer.
Ojalá nunca lloviera,
ojalá se seque el mar,
ojalá que se secara
el arroyo, el manantial.
¿Por qué, por qué?
¿Por qué?, dime por qué.
Porque estoy hecho tierra
y si me tiran agua
ya tu sabes que me vuelvo fango.
¡Ay, ay, le zumba el mango
que una gota de agua me vuelva fango!
Ojalá que se secaran
la represa y la laguna,
y una gota de rocío
ojalá no vea ninguna.
Ojalá que se secaran
todas las matas de coco,
para que nadie pudiera
tirarme agua de coco.
Amor, te voy a comprar
una avioneta para volar
en nuestra luna de miel.
Amor, te voy a comprar
un automóvil para pasear
en nuestra luna de miel.
Y mira como dice al caminar
la canción del Chipi chipi
para gozar.
Chipi chipi,
Chipi chipi.
Aprende a bailar
el ritmo del Chipi chipi.
Arriba, en la montaña tengo un nido
que nunca ha visto nadie cómo es.
Está tan cerca el cielo que parece
que ha sido construido dentro de él.
Arriba, en la montaña viviremos
el día que tú aprendas a querer
y así podrás saber lo que es el cielo,
viviendo en mi casita de papel.
Qué felices seremos los dos
y qué dulces los besos serán.
Pasaremos la noche en la luna
viviendo en mi casita de papel.
México, febrero 23.
Dejó Carranza pasar americanos,
cincuenta mil hijos de la madre patria,
todos juntitos se fueron a pelear.
Y se creían aquellos fanfarrones
que México era fácil era fácil conquistar.
Si ellos tenían muchos caballos,
los mexicanos tenemos muchos más.
Si Adelita de fuera con otro
la seguiría por tierra y por mar.
Si por mar en un buque de guerra,
si por tierra en un tren militar.
Y si acaso yo muero en la guerra,
y si mi cuerpo en la sierra va a quedar,
Adelita, por Dios, te lo ruego
que por mí no vayas a llorar.
México, febrero 23.
Dejó Carranza pasar americanos,
cincuenta mil hijos de la madre patria,
todos juntitos se fueron a pelear.
Y se creían aquellos fanfarrones
que México era fácil era fácil conquistar.
Si ellos tenían muchos caballos,
los mexicanos tenemos muchos más.
COPYRIGHT © 2024 LOS GOFIONES