

Este álbum, que no fue concebido como una continuación del trabajo discográfico del grupo, sino como una forma de plasmar el trabajo realizado en esos años, está compuesto por 15 grabaciones recogidas en conciertos realizados entre 1988 y 1993. Se editó en exclusiva para los lectores del diario Canarias7, y supuso un verdadero hito en la sociedad canaria. Se escuchó en fiestas populares, verbenas, muchísimos hogares y facilitó un nuevo avance en el acercamiento de Los Gofiones al público.
Asómate a tu ventana,
cara de luna redonda,
que el lucero que te ronda,
lucero de la mañana.
Para qué me acariciaste
diciendo que me querías,
si en tú pecho se encontraba
otro hombre que me ofendía.
¿Para qué me quieres, para qué?
¿Para qué me engañas?
¿Para qué me dices
que vuelva mañana?
Y si quieres que te quiera
sin que nadie te llegase a comprender,
cuando quieras te preparas,
que yo siempre estoy dispuesto pa’ correr.
¡Vivan las canciones de Teror!
¡Viva la alegría!
En la calle de Correos
te compré una zapatillas,
zapatillas de charol y el delantal
y el vestido blanco y la pañoleta
para el carnaval.
Mi corazón es un niño
que siempre llorando
está y si le muestran cariño
más sentimiento le da.
Esta es la parranda que va pa’ la fiesta,
en la vida he visto parranda como esta.
Esta es la parranda que va pa’ Teror,
en la vida he visto parranda mejor.
¡Ay, Teror, Teror, Teror!
¡Ay, Teror qué lindo estás!
¡Qué bonita está la Virgen
en lo alto de su altar!
¡Ay, Virgen, Virgen del Pino,
la Virgen, la más hermosa!
La Virgen que tiene un niño
con su carita de rosa.
¡Ay, Teror, Teror, Teror!
¡Ay, Teror qué lindo eres!
Claveles, rosas y jazmines,
jazmines, rosa y claveles.
¡Ay, Virgen del Pino, sos
morenita como el trigo!
Encarnados como peros
tu carita y la del niño.
Dile a mi amante que venga
pa'dir a verte conmigo
y me diga que me quiere
y tú sirvas de testigo.
Ay, Teror, Teror, Teror!
¡Ay, Teror qué lindo estás!
¡Qué bonita está la Virgen
en lo alto de su altar!
Te lo voy a decir cantando
porque sé que de otro modo no me atrevo,
cada vez que yo pretendo conversarlo
me desvío del tema sin quererlo.
Te lo voy a decir con mis canciones
porque sé que con hablarlo no me expreso,
es que yo no pretendo repetirlo,
se me olvidan los ensayos y no puedo.
Voy a hacer un nuevo intento con las notas
que se tejen en el fondo de mi alma,
sin saber se confunden de emociones
o se enredan con mi propio sentimiento.
Te lo voy a decir cantando,
eso mismo que yo sé que no me atrevo.
Qué difícil me ha sido confesarlo,
el quererte decir que yo te quiero.
Y te trajeron de lejos,
malagueña, malagueña,
que te trajeron de lejos,
eres gaviota viajera
que vas dejando reflejo
en tu canción lastimera.
Desde Andalucía tu alegre cantar
arribó a esta tierra y se puso a cantar.
Es mi cantar como el aire
que inflama esta tierra mía,
es como el mar cuando brama
sobre las rocas bravías
con gusto a sal y retama.
A sal y retama, a viento y marea,
a tierra reseca, a gofio y jarea.
Las garzas cantan con la malagueña
que traje aquí desde la tierra mía
y Venezuela llora con Canarias
de sentimiento con nuestra melodía.
Venezuela hermana, canto y armonía,
vibran en tu llano las Canarias mías.
La playa de Las Canteras,
la joya de Gran Canaria,
es la playa milenaria
orgullo de nuestra tierra,
de nuestra tierra canaria.
En mi playa Las Canteras
nombre tienen sus lugares,
pues la gente de sus lares
bautizaron sus arenas,
sus rocas y hasta sus mares.
Tardes de plata, noches de luna por Las Canteras,
es Las Canteras final perfecto de nuestro mar.
Por Las Canteras, la vida entera de los canarios,
Por Las Canteras oro es la arena de mi ciudad.
En la playa de La Cícer,
donde la barra no mora,
las tablas deslizadoras
hacia la orilla repiten
sus vuelos sobre las olas.
Es la Peña de la Vieja
de esta playa monumento,
que entre mar y firmamento
transcurre su vida añeja
surgida en remotos tiempos.
Tardes de plata, noches de luna por Las Canteras,
es Las Canteras final perfecto de nuestro mar.
Por Las Canteras, la vida entera de los canarios,
Por Las Canteras oro es la arena de mi ciudad.
¡Oh, mi linda Playa Chica
recodo bello y sereno,
unida al Muro Marrero
camino de La Puntilla,
refugio de marineros!
Es Las Canteras mi amada,
inigualable en dulzura,
y le afirmo a quien lo duda
que hermosa como mi playa,
como mi playa ninguna.
Tardes de plata, noches de luna por Las Canteras,
es Las Canteras final perfecto de nuestro mar.
Por Las Canteras, la vida entera de los canarios,
Por Las Canteras oro es la arena de mi ciudad.
Cabra loca, cabra loca
y el cabrero que las guarde,
que si yo fuera cabrero...
¡Ah, mal rayo la cabra!
Perro, búsquela;
‘chá pasquí,
pasá pon simba,
jaira, chate jay.
La cabra que al monte tira
aunque le pongan pateras,
siempre jalará pa'l risco
nunca pa' la carretera.
Fielatero no dispares
que no traigo contrabando,
sólo unos ojitos negros
que me están desesperando.
La mujer cascabelera
es como la cabra loca,
que salta de roca en roca
pero en ninguna se queda.
Si quieres vivir feliz
y la vejez alcanzar,
nunca guardes cabras locas
y recuerda este cantar:
Cabra loca, cabra loca
y el cabrero que las guarde,
que si yo fuera cabrero,
cabras locas no gardare.
Otra “vei”,
¡ah, mal rayo el perro!
cha pasquí,
pasá pon simba
jaira, chate jay.
Ha tiempos que se fue esta melodía,
en esta ciudad nueva soy extraño,
recuerdo con tristeza aquellos días,
ya se esfumaron tus cosas viejas, Tigre de antaño.
En ti mi pensamiento vive y queda
esa placita vieja del mercado
y el recuerdo sutil de la arboleda,
tiernos momentos que ya se viveron, que ya han pasado.
Ya no se ve en la plaza
tocar a Colmenares,
ni aquellos palomares
que adornaban las casas.
Y la vieja cieguita
con Leo de lazarillo
será marco sencillo
al contarles mis cuitas.
¡Ay, cho Juaá, cho Juaá, qué “enguirriao” estás,
te vas a morir de tanto pensar!
¡Ay, cho Juaá, cho Juaá, qué “enguirriao” estás,
te vas a morir, te van a enterrar!
Quieres que cante la isa
yo la isa no la sé,
por darle gusto a mi amante
yo la isa cantaré.
Vamos pa’ la fiesta
allá en Tirajana,
ya tenemos chochos
pa’ to’a la semana.
Aprendan flores de mí
lo que va de ayer a hoy,
ayer maravilla fui
y hoy sombra de mí no soy.
Eres como rosa del rosal,
fragante y bonita,
que hay que acariciarla y no apretar
porque entonces pica.
De una esquina a la otra,
del techo al suelo,
aquí dentro no cabe
lo que te quiero.
Barrio de Vegueta,
barrio donde nací,
Torre de la Audiencia
de San Agustín.
Las más alegres campanas
de nuestra Catedral,
donde la Plaza Santa Ana
al aire se echó a volar.
Al mar, al mar,
repican, repican.
Barrio de Vegueta,
barrio de mi niñez,
hoy me traes tristeza,
recuerdos de ayer.
Ayer confesarte vi
y hoy me niegas, tú que nunca.
Dime qué te dijo el cura
cuando le hablaste de mí.
Tu madre tuvo la culpa
por dejar la puerta abierta
y tú también la tuviste
por no querer estarte quieta.
Me han obligado a cantar
y yo me encuentro sorimba
y no puedo averiguar
dónde largué la cachimba.
Ellos eran siete
y nosotros ocho,
vaya una “jalá” la que nos pegaron
ellos a nosotros.
Yo que era el más fuerte
le tiré al más flojo,
si no me lo quitan,
me cago en su padre,
me parte los ojos.
Que me entierren al morir
muy cerca de tu pajar
pa’ verte siempre salir
lo mismito que al entrar.
En flor todos los almendros,
en flor en la primavera.
En la primavera
a unos ojos negros yo les cantaré.
No bajes sola a la fuente,
si tu novio allí te aguarda,
que hay mucho cieno en el fondo
aunque estén limpias las aguas.
No mires al sol
con tus ojos pillos,
no mires al sol,
que pierden el brillo.
Mariquilla ’el Pino,
la de San José,
se quiere casar
sin saber coser.
Pobrecito novio,
ay pobre Rafael.
Aunque eres muy bonita
y luces bien el tipo,
no sabes cocinar
ni fregar el piso.
Pobrecito novio,
ay pobre Rafael.
Que contenta estás,
que ya lo pescaste,
ahora él te “jase”
to’ los días el catre.
Pobrecito novio,
ay pobre Rafael.
De las nueve la mañana
al anochecer
estás en la ventana
y las camas sin “jaser”.
Pobrecito novio,
ay pobre Rafael.
Te metiste en la cocina
el día de San José
se “jincó” el sancocho,
se murió Rafael.
Pobrecito novio,
ay pobre Rafael.
Palmero, sube a La Palma
y dile a la palmerita
que se asome a la ventana
que su amor la solicita.
Las campanas de Las Nieves
suenan con mucha dulzura,
que le sirvió de crisol
un molde de rapadura.
Pa’ dondi’andas, carita de rosa,
que mi’han dicho que mi’has olvidado,
que “ha” venido a buscarte pa’l Pino
y mi’ancuentro que ya ti’has marchado.
Y mi’ancuentro que ya ti’has marchado,
pero nada nadita me importa
que solito tú mi’hayas dejado,
que pa’l Pino yo me voy con otra.
Que esta noche me voy, me voy pa’l Pino
a comer carajacas y a beber vino.
Que pa’l Pino me voy, me voy en coche,
si me dejan la cojo bien esta noche.
Anoche a la medianoche
la medianoche sería,
estaba abrochando un broche
hermosa paloma mía.
Palmero, sube a La Palma
y dile a la palmerita
que se asome a la ventana
que su amor la solicita.
Somos costeros arriando velas,
largando al viento la rumantela.
Echa ron, ventorrillero.
turronera, pon turrón.
Hoy no cantamos ¡sardinas frescas!,
hoy pregonamos ¡viva la fiesta!
Echa ron, ventorrillero.
turronera, pon turrón.
El roncote no pica, compadre,
porque es peje de altura y pelea,
pero déjelo estar que yo tenga
buena liña y “carná” de la buena.
Es moreno mi niño y tan alto
que no pasa su busto esa puerta,
yo soy chica y también morenita
entradita en cintura y dispuesta.
Somos costeros arriando velas,
largando al viento la rumantela.
Echa ron, ventorrillero.
turronera, pon turrón.
A él le toca pescar en el agua,
y me toca pescar a mí en tierra,
esta noche lo engodo en la taifa
y después lo entrasmallo en la iglesia.
Yo no tengo la culpa, compadre,
de quererlo y querer que me quiera.
San Cristóbal la tiene “toíta”,
que el enralo empezó por sus fiestas.
Somos costeros arriando velas,
largando al viento la rumantela.
Echa ron, ventorrillero.
turronera, pon turrón.
Hoy no cantamos ¡sardinas frescas!
Hoy pregonamos ¡viva la fiesta!
Echa ron, ventorrillero.
turronera, pon turrón.
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