

Tras dos álbumes previos que iniciaron el camino hacia la creación propia, Seis representa la consolidación de esa senda. El ingreso de gente tan valiosa como José M. Pérez “el Patillas” y Pepe Olivares, a los que se unen Manolo Melián y Ricardo Franchy, termina por conformar un equipo de trabajo que se encargó de elaborar letras y músicas que aportaran nuevos sabores al repertorio. Con la inclusión de dos temas de creación de autores externos al grupo, “Adiós a mis islas” y “Genios y Figuras”, se terminó de conformar el contenido de Seis, que saldría a la luz en enero de 1986.
El viejo acordeón en lo alto del ropero, el viejo acordeón que tocara mi abuelo. El viejo acordeón que hoy duerme polvoriento, que asmático resopla en busca de otro tiempo. Él fue protagonista sonoro y sin igual de antiguas alegrías, testigo musical. En su fuelle vibraron, al son de su vaivén, el vals y la folía y el viejo “Mamá Inés”. Mi viejo arcordeón, no pares de sonar, no dejes de traerme tu armonioso compás. Que baile todo el mundo con tu dulce canción, no calles nunca más, mi viejo acordeón.
Gaviota de papel fino dime qué ves cuando subes, jugando con los celajes, caracoleando en las nubes. Y si es que tan alto llegas, arco iris imposible, tráeme una luna invisible prendida en tus tembladeras. Dale hilo a esa cometa, déjala niño que vuele, déjala que suba y llegue desde San Roque a La Isleta. Tú me inspiraste a cantar con infinita añoranza, cometa, estela de trapo que vuelas sobre mi infancia. Ayer no volabas ya, ayer qué pena me diste, en pentagrama de cobre cantabas tu nota triste. Dale hilo a esa cometa, déjala niño que vuele, déjala que suba y llegue desde San Roque a La Isleta.
Era una noche muy calurosa y doñaa Rosa se fue a la cama. La bacinilla, la palmatoria, al catre pronto y hasta mañana. La pobre vieja no imaginaba que aquella noche no dormiría porque una pulga, la muy jodía, no dejaría que descansara. ¡Salta pa’rriba, salta carajo! Pica el cogote y más abajo, pica el ombligo, pica el sobaco, le pica el moño y pica el refajo. Coge el rosario muy decidida y con trabajo se sube al lecho, pero la pulga que está al acecho ya se prepara pa' la embestida. Empieza entonces la letanía, cada misterio que ella rezaba era un tormento para la vieja, porque acababa en una picada. ¡Salta pa’rriba, salta carajo! Pica el cogote y más abajo, pica el ombligo, pica el sobaco, le pica el moño y pica el refajo. Maldita pulga, cómo picaba, la pobre vieja no la mataba. Ni zeta zeta, ni matarratas, ni sajumerio, ni la alpargata. Hasta que entonces picó en un sitio que doña Rosa no se lavaba hacía tres años la muy cochina, la pobre pulga murió asfixiada. ¡Salta pa’rriba, salta carajo! Pica el cogote y más abajo, pica el ombligo, pica el sobaco, le pica el moño y pica el refajo.
Adiós, mi tierra querida, adiós, adiós, adiós. Me voy dejando mi vida, me voy, mas volver pido a Dios. Qué bellas mis cumbres nevadas, paisajes de luz y sol, montañas que tanto adoraba, qué lejos estoy de ti. Leyendas del corazón, poesías de amor y fe, románticas como el mar que las viera nacer. Al cantarte esta canción como ofrenda de amor jamás olvidarte podré jamás, jamás, jamás. De amor hablan tus canciones, amor, eterno amor, perfuman cañadas y valles, mujeres y almendros en flor. Nostalgia siento de tus playas, tu mar, tu cielo azul. Son siete amores que tengo, mis Islas Canarias son.
Me va a llegar un lucero, ¿será para Nochebuena?, un canarito pequeño como un Jesús a mi puerta. Y lo subiré hasta el Nublo y le mostraré su tierra y le hablaré de Alcorac y le cantaré una endecha. Lo dormiré con folías, arrorrós y malagueñas cuando en la noche estrellada salga la luna serena. Jesús lo vendrá a buscar a jugar en las palmeras, correrá tras de las cabras y en medio de las ovejas. Y le enseñaré a pescar lebranchos, brecas y viejas, a tirar bien del chinchorro y a manejar una vela. Lo dormiré con folías, arrorrós y malagueñas cuando en la noche estrellada salga la luna serena. Jesús lo vendrá a buscar a jugar en las palmeras, correrá tras de las cabras y en medio de las ovejas. Me está llegando un lucero, Jesús, tráelo hasta mi puerta.
Marina la pescadera es una hembra real, que lleva la delantera pringada de escama y sal. Desde que se enciende el día usted la podrá encontrar vendiendo con alegría el fruto que da la mar. La vieja, el jurel y el gallo, el bocinegro y la breca, cogidos en el trasmallo, dan brincos en la sereta. Marina la pescadera es una hembra real, que lleva la delantera pringada de escama y sal. ¡Pescadito de barquillo! con gracia va pregonando. ¡Lo vendo fresco y vivito, mire que se está acabando! Marina la pescadera es una hembra real, que lleva la delantera pringada de escama y sal.
¿Me conoces, mascarita? me decías tú a mí con la cara tapadita con un pañuelito gris. Te cogí por el cloquío, sin embargo me callé, pensaste que me engañabas y fui yo quien te engañé. Al son de aquella berlina nos pusimos a bailar, te abrazaba suavemente sin atreverme a apretar. Jolgorio de carnavales, Santa Ana a rebosar y solo sentí el susurro de tu aliento al respirar. Al canto la medianoche te tuviste que marchar. Te acompañé hasta "los Reyes”, me besaste en tu zaguán. Escondida en tu careta me robaste el corazón, menos mal que te atreviste, que a mí me faltó valor. Pensando en los carnavales me parece que fue ayer. Corre y ponte tu careta y enamórame otra vez.
Dígalo el corrido y dígalo luego, que seña Francisca se fue con el lego. Y se fue a rezar y se fue a rezar al pie de la cama para no pecar. Que seña Francisca se fue con el lego, que seña Francisca con él durmió luego. ¿Y qué pasó, eh? No pasó más na’, aunque aquí el corrido pronto lo dirá. Las vecinas cuicas no se lo tragaron y a seña Francisca, buena se la armaron. Que toita la cama quedó esconchaba’ y seña Francisca to’a derrenga’ Así que mis niñas, no se me enralen nunca, que ya veden lo que pasa, cuando dos se arrejuntan. Que después las cosas se pueden “jinchá” y ojo con el cura y ojo al sacristán. Y este es el corrido de seña Francisca, que fue con el lego y... se fue rezar.
Esta es la isa del querer que un gofión le canta a su amor. Asoma, niña, de una vez que vengo a darte el corazón. No hay amor como el primero aunque el segundo más valga, porque el primero se lleva las ilusiones del alma. Dile a tu madre, mi niña, que vengo de serenata. Dile que siga durmiendo, dile que siga en su cama. La canción que aquí te canto la hice por ti y por tu madre, por ella pa’ que se duerma y por ti pa’ enamorarte. El amor primero es puro, el segundo lisonjero, el tercero es desvarío, no hay amor como el primero. No vayas a recogerte diciendo que ya hace frío, “pos” te “empresto” mi estameña y otro rato estás conmigo. Esta fue la isa del querer que un gofión le cantó a su amor. Te asomaste, niña, una vez, te llevaste mi corazón.
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